Estoy rabiosa y no sé ni por qué…

Todo un folio en blanco para escribir y las ideas no fluyen… y es que escribir cuando lo estás sintiendo es más fácil. Ahora no sé si sabré ponerle palabras exactamente a lo que estaba sintiendo. Estoy rabiosa y no sé ni por qué…

Buen ejercicio este de intentar recordar, días después, desde la calma, ese episodio de cólera generalizada. Un coctel, supongo, de ira, resentimiento, intranquilidad, desasosiego, impaciencia, frustración, rencor…

Como un adolescente, con esa explosión de «aterrizar en el mundo adulto». Un mundo que no es como te gustaría y que no controlas en absoluto, y que parece que nada de lo aprendido hasta ahora te sirva de mucho… de pronto, las reglas del juego han cambiado y nadie te dice nada!

Un mundo que no es bonito como lo habías imaginado durante la infancia. Y al que le importas un pimiento.

Descubres que eres apenas un grano de arena en un inmenso desierto. El mundo avanza, contigo y sin ti… no te necesita. Dejas de ser el protagonista del cuento de tu infancia para descubrir que no tiene nada que ver con lo que creías.

Tu mundo hasta ahora se desmorona. Una bofetada de realidad difícil de encajar. Difícil de gestionar. Porque, encima, nadie te ha preparado para este cambio…

Pasamos de la infancia donde todo es más sencillo: Los malos terminan siendo los perdedores del cuento, es fácil expresar lo que sientes, las emociones son más sencillas. Te hacen sentir el centro del mundo, donde la gente escucha (hasta los animalitos escuchan), y donde los sentimientos están bien definidos.

Y de pronto, nada de esto existe!!

El mundo no es ni tan bonito, ni tan sencillo, ni los buenos ganan, ni los malos pierden, ni las emociones tan básicas, ni los sentimientos están tan bien definidos.

Ni la gente es tan transparente como en los cuentos…

Y la frustación es una losa difícil de soportar…

Estoy rabiosa y no sé ni por qué…

Todo eso siento cuando estoy rabiosa y no sé ni por qué…

Palabra clave: Aceptar.

#PorqueAhoraEsMiMomento

Enfadada con el mundo… no es la solución pero, ¿cómo gestionarlo?

Nos vemos en la próxima reflexión,

El alma de Ruth.

Y recuerda:

Ahora, depende de ti…

Y si quieres más,

https://psicologiaymente.com/psicologia/estoy-de-mal-humor

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