Y tú ¿por qué callas?

Dicen que existen varios tipos de silencios. Cada silencio distinto. Y cada uno de ellos dice tanto… Y tú ¿por qué callas?

  • El silencio «sano», que es cuando uno siente la confianza deseada de no tener que hablar si necesita No hablar. Saber tenerse en cuenta y escuchar tus necesidades es importante.
  • Otro silencio «sano» es el que permites que el otro tenga con los mismos derechos que hemos expuesto arriba. Saber respetar en qué situaciones uno necesita estar a solas con sus propios pensamientos es una muestra de respeto.
  • Si hay algún tema pendiente, quizá hay que buscar un momento más adecuado en el que las partes afectadas estén en disposición de tener una conversación… que sea constructiva.
  • Hablar en «caliente» puede llevarnos a decir cosas que no sentimos realmente, o no las decimos de la manera adecuada. Y, aunque luego pidas disculpas, ya está dicho. Mejor hablar con serenidad sabiendo qué se dice para no tener que lamentar más tarde.
  • Un silencio nada deseable es en el que uno calla por sentimientos negativos hacia uno mismo. Pensar que tu opinión no cuenta. Denota una falta de autoestima que tenemos que tratar. Nuestra opinión Sí Cuenta. Y tenemos derecho, y necesidad, de expresarla.
  • Sentir que tras una conversación en vez de mejorar la situación empeora, es un claro indicativo que algo está fallando en esa comunicación. La comunicación es cosa de dos, analicemos qué está fallando.
  • El silencio como castigo también es muy dañino. Es una manera de hacer chantaje al otro. Estás utilizando el arma del silencio para obligar al otro a que cambie su actitud. Es un pulso.
  • Otro silencio nada recomendable es cuando se produce porque no sabes cómo gestionar lo que estás sintiendo. No sabes ponerle palabras a tus emociones.
  • Incluso puedes encerrarte en ti misma porque el estrés de la situación te bloquea.
  • Son ejemplos a tener en cuenta, porque callar en según qué casos, es tan negativo que será cuestión de tiempo que se estalle por algún lado.

Y tú ¿por qué callas?

Realizar este ejercicio de mirar hacia adentro con honestidad y con rigor hacia tí misma, es un buen ejercicio para darte cuenta de cómo es tu manera de comunicarte.

Siempre podemos aprender y mejorar nuestras habilidades comunicativas. A todos los niveles, en pareja, con amigos, con la gente con la que nos rodeamos a diario, en el trabajo, ante un conflicto, en convivencia… cualquier ocasión que no sea estar solo, conlleva una necesidad de comunicación.

La Asertividad es una forma de comunicarte, de ser, de pensar, de ver y vivir la vida.

Vivámosla plenamente dando lo mejor de nosotras. No por nadie, por nosotras.

#PorqueAhoraEsMiMomento

El silencio dice mucho…

Nos vemos en la próxima publicación,

El alma de Ruth.

Y recuerda, ser Asertiva no es fácil, pero se aprende, y se consigue…

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