Desnudando el alma.

El alma de Ruth. Desnudando el alma. Al descubierto… ¿Y qué pasa cuándo un día estoy súper triste?⠀

«Nunca voy a superar esto», suele ser mi respuesta. Eso porque soy dramática y exagerada, porque sí lo voy a superar, a lo más voy a tener un mal día. Pero mañana será otro.

Me preocupa, un poco, mejor debo decir, me ocupa. Porque sé que es un trabajo en mí misma constante, pero pienso en los que sí están en verdadera situación preocupante y en los ejemplos de fortaleza que he tenido a lo largo de mi vida, y sobre todo los que tengo ahora en mi entorno, que son los que me sirven de modelo, en los más afectados, en las más empoderadas, y me vengo arriba —a veces— no.⠀

A lo largo de toda mi vida, toda mi vida, me ha tocado vivir diferentes situaciones que se «salen» de lo que se supone que es una «vida normal». No he tenido una infancia dentro de los parámetros establecidos como «normales». Tampoco una adolescencia, con la consiguiente etapa rebelde insoportable. Y de adolescente, a madura de golpe. Sin estar preparada, sin paso previo.

Pero lo peor de todo fue hace 4 años, cuando el mundo se me derrumbó en el papel de enamorada. Visto desde fuera, seguramente sea el más superfluo de los males que me ha tocado vivir. Sufrir por el amor de un hombre. ¿Estamos locos o qué?

Pero fue mucho más que el amor de un hombre. Fue la más dolorosa traición.

Realmente fue la más dolorosa traición a mí misma. No me protegí.

Yo, que soy fuerte, desconfiada, intuitiva, que suelo ponerme en el peor de los escenarios para que no me pille por sorpresa los reveses de la vida, que suelo tener plan B, prudente, precavida… no lo vi venir…

Y al mismo tiempo, me entregué con toda mi generosidad, inocencia, confianza, fuerza, me sentía capaz de todo porque éramos uno solo, con los mismos ideales, con el mismo proyecto de vida… no lo vi venir…

No quise verlo venir… no quise aceptar lo que estaba empezando a sentir, porque no quería ni sentirlo.

Y fui aceptando, porque no sabía como no hacerlo, porque me desbordaba toda esa situación que no era capaz ni de gestionar, fui aceptando como esa situación me iba haciendo daño, y más daño, y se llevaba por delante mi autoestima, mi dignidad, mi amor propio. Se iban detrás de unas migajas de atención, de unas migajas de amor. Que no era ni amor.

Y toda esa porquería no me dejaba ver los «carteles». Porque estaba lleno de carteles que decían «Sal de aquí». Pero yo no los veía o los veía y los ignoraba, porque todos, sin excepción, me decían, «Sal de ahí» «Es una relación tóxica» «Es un tío tóxico» Y yo ahí, repetía *hay algo muy especial entre nosotros que solo nosotros entendemos* con una fingida semi convincción.



Lo pasé muy mal en esa etapa.

Nada me hacía alejarme de ahí, a pesar del sufrimiento. ⠀

Yo era capaz de ver el lado positivo: seguíamos «peleando» por nuestra relación a pesar de los inconvenientes con los que nos íbamos encontrando.

Y lo peor de todo, era capaz de alimentar la esperanza de que algún día las cosas cambiarían y el universo sería favorable a nuestro amor.

El alma de Ruth. Mi alma al descubierto.



↠ Cuando no había nadie, me abstraía completamente y viajaba con mi mente con él. Y me refugiaba en la escritura, y le escribía versos, y me refugiaba en las cientos de fotos que tenemos, y a vivir yo sola lo que se debe vivir entre dos. Y uno se acostumbra a todo. ¿Bizarro? Muy.⠀

Escribía en papelitos, tomaba apuntes de ideas y reflexiones. Siempre he tenido la capacidad de llevar mi cabeza a otra parte cuando estoy en situaciones incómodas o aburridas.⠀

↠ Después me engañaba a mí misma diciendo que la vida nos hace evolucionar y las circunstancias mandan. Esto es lo que nos estaba tocando vivir pero que yo seguía siendo el amor de su vida. El amor que nunca fui. Aceptaba con una gran sonrisa, y con el repetido mantra de «no será fácil, pero merecerá la pena» porque al día siguiente, quizá, las cosas mejorarían.

Ya no necesitaba abstraerme porque todo lo que hice, lo hice para llegar a él. ?⠀

¿Y si un día no pudiera acercarme a él más? Escribiré en papelitos, como siempre!!! Escribrir es terapéutico y siempre es mi vía de escape cuando tengo mucho que decir y cuando estoy triste.

Y así, El alma de Ruth crece, avanza. Mi esencia permanece en mi interior.

#PorqueAhoraEsMiMomento

el alma de ruth

Nos vemos en la próxima publicación,

El alma de Ruth.

Y reduerda, lo importante eres tú

Y si quieres más,

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