Mírate a los ojos…

La primera vez que yo hice esto, mirarme a los ojos, mirarme de verdad, ver más allá de lo que se ve por fuera. Mirar hacia adentro. Descubrir lo que dicen mis ojos, lloré como una magdalena. Mírate a los ojos…

Sentí que me prestaba atención por primera vez en mi vida.

Pero atención de la profunda. No satisfacer mis necesidades básicas, comer, beber, asearme, dormir… etc. No me refiero a mirarme y ponerme bonita desde fuera, y para fuera.

Nunca me había mirado con ojos de amor. Nunca me había abrazado.

En mí, hay un antes y un después desde ese día.

Fue el principio de entender que yo no me estaba cuidando y queriendo como yo merezco. Entendí que era mi peor compañía, por exigente y por nada condescendiente conmigo misma.

Empecé a ser consciente de que nadie en mi niñez me había enseñado ni a quererme ni a mirar dentro de mí. Ni a considerarme como persona.

Tuve unos padres maravillosos que dieron su vida por sus hijos, pero no tuvieron oportunidad de enseñarme estas lecciones básicas. Creo que por aquel entonces tampoco era muy frecuente ahondar en el interior a esos niveles, el gestionar emociones se reducía a la educación religiosa y a seguir los mandamientos de la Iglesia.

Pero yo necesitaba más. Eso no me bastaba. No me contemplaba como persona. Ahora lo entiendo. Necesitaba una atención personalizada que no pude recibir por las circunstancias que me tocó vivir. Nadie tiene la culpa. No estoy buscando culpable.

Solo he conseguido entender cómo ha sucedido todo a lo largo de mi vida para llegar a entender lo que ahora soy.

Además de mi Esencia con la que he nacido (estoy convencida que cada uno nacemos ya con unas características muy personales), lo que me ha tocado vivir, como a todos, me ha condicionado y ha forjado lo que hoy soy. Para lo bueno y lo malo.

Por eso, Mírate a los ojos… y mírate con esos ojos de bondad y amor con los que miras a tus hijos. Porque dentro de ti hay una persona que necesita que la mires con esos mismos ojos.

#PorqueAhoraEsMiMomento

mirada dulce en una chica que sonríe dulcemente
mírate con dulzura y sonríete

Nos vemos en la próxima publicación,

El alma de Ruth.

Y recuerda:

Y si quieres más:

https://escuelatranspersonal.com/aprender-a-aceptar-es-dejar-de-sufrir/

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