¿Cómo superar un mal pensamiento?

Para mí es uno de los ejercicios más difíciles. Tengo bastante paciencia, y aguanto, y aguanto… pero cuando se produce un «clic» en mi mente, entro en una espiral de pensamiento negativo de la que me cuesta mucho salir.

Tener un pensamiento positivo cuando se está bien es muy fácil. Hablar sobre qué hacer y de lo que te sienta bien desde la serenidad es fantástico. Todo bonito. Todo está bien.

Pero cuando «se te han cruzado los cables»… eso ya es otra historia… Al principio creía que esto solo me ocurría a mí y me sentía mal por ello, como si fuera una característica que me hiciera poco digna, con poco valor humano.

No sé si esto es en parte consecuencia de haber sido educada en los años 70 por aquellos años no se aceptaba todo lo que nacía de cada uno de nosotros… los malos sentimientos que brotaban de ti eran innobles, y te convertía en mezquino. Solo había la opción de ser honroso, del resto te avergonzábas tanto que no querías ni reconocer que esos sentimientos también nacen de ti.

Ya no me ocurre, ahora reconozco mi lado oscuro y lo acepto. Esa también soy yo.

Le dedico unos minutos para comprender de donde viene, le dejo su sitio para que no siga creciendo, lo reconozco y me acepto.

Pero eso no significa que tenga que alimentarlo, sobre todo porque no es el lado que mejor me hace sentir. Mi lado racional ya sabe que no se le puede dar más protagonismo.

Todo esto que parece eterno, pueden ser solo unos minutos. Así pues, respiro hondo y sigo haciendo mis ejercicios de bienestar como todos los días.

(Aunque reconozco que me cuesta más que de costumbre hablar bien de mí).

Ámbito laboral:

Hoy, para hacerlo un poco más fácil para mí, voy a centrarme en mis muchas cualidades en el lado laboral:

Soy trabajadora, concienzuda, perfeccionista, detallista, profesional, disciplinada, comprometida, intensa. Tengo capacidad de trabajo y soy multidisciplinar, soy capaz de hacer las cosas bien, sea lo que sea, y puedo ser buena en lo que me proponga.

Soy buena compañera, leal, respetuosa, sé valorar el trabajo y el esfuerzo de los demás, lo agradezco y lo reconozco, les doy su sitio, soy generosa y justa. Y también sé ponerme en mi sitio, soy muy «mía» con mis cosas.

Organizar y planificar se me da muy bien, voy por delante de las necesidades y preveo lo que está por venir. Ato bien las operaciones y les hago seguimiento para asegurarme su buen cumplimiento.

Trabajar conmigo es fácil porque soy buena comunicadora y me gusta trabajar en equipo.

Nos vemos en la próxima entrada.

El alma de Ruth.

con aceptación:

si nace de mí, también soy yo.

y recuerda:

si quieres seguir trabajando:

https://habitualmente.com/pensamientos-negativos/

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