Así también soy… y qué?

Y qué pasa si también soy así?… qué bien sonó esto en mis oídos la primera vez que lo dije en voz alta.

A diario hago el ejercicio de escribir en una hoja todo lo bueno que soy y, aunque a veces quisiera poner «peros» a algunas de esas cosas buenas que soy, no lo hago, me centro solo y exclusivamente en lo bueno, en mis puntos fuertes, en lo maravillosa que soy…

Pero a veces también soy gruñona, a veces también soy poco comunicativa, a veces también soy cortante, perezosa, mal pensada, celosa, a veces nacen de mí sentimientos de los llamados «malos», siento resentimiento, no perdono, no olvido, soy muy exigente conmigo misma, soy radical… sí, también soy así…

Me costó mucho la primera vez que realicé este ejercicio, me costó mucho aceptar que también soy así, que esos sentimientos también nacen de mí, algunos puede que con razón, consecuencia de malas experiencias, da igual, nacen de mí, y me acepto, y me quiero, y desde esta base, intentaré mejorar en lo que pueda… y quiera… pero seguiré estando bien conmigo misma, y con sentido del humor me reiré hasta de mi sombra.

También aprendo a relativizar, puede que esos puntos que considero «malos» no lo sean tanto. Todo es depende del punto de vista desde el que lo evaluemos.

Es un buen ejercicio también que intentemos ver el lado positivo de las situaciones, y de nosotros. Por ejemplo, ser radical puede ser bueno cuando se trata de alejarte de personas tóxicas. No mirar atrás y tener determinación para seguir adelante, es magnífico.

Así pues, relativicemos y no perdamos la sensatez. Ser tan duros con nosotros mismos no es sano. Y sobre todo, QUIÉRETE!!!.

Querernos y aceptarnos es la base de todo:

para seguir creciendo y aceptándonos:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *